JUAN LÓPEZ COBOS (1942-2026) Un cristiano al servicio de los pobres
En la noche del 2 de enero de 2026, recién comenzado el año, ha fallecido Juan
López Cobos. La noticia nos ha entristecido a todos los que lo tratamos y conocíamos
su trayectoria vital.
Además de un hombre ejemplar en los ámbitos familiar y profesional, ha sido, sobre
todo un gran cristiano; un cristiano volcado con los pobres.
Quiero aquí destacar su relación con la Señorita Laura (hoy Sierva de Dios, una vez
que se ha abierto su causa de beatificación) y su papel fundamental en la construcción
de la residencia. A la muerte de Fernando Rebollo, Juan se hace cargo de la
presidencia de Cáritas Parroquial. Junto con el párroco D. Francisco Ruiz Salinas va
a trabajar y hacer todo tipo de gestiones hasta que, por fin, ven su sueño de
proporcionar, después de tantas mudanzas y provisionalidades, una casa definitiva
para la obra de Laura. Fue un trabajo duro. A veces, se recorría el pueblo puerta a
puerta para pedir dinero. Juan dejó por escrito toda esta aventura en un texto titulado
Memorias de un desmemoriado, que recogimos en el libro Laura Aguirre. Una vida
para los demás (2010). En este texto, puede leerse: “Las obras no se pararían, no por
nuestro trabajo, sino por la labor que había sembrado la Srta. Laura y por la ayuda de
Dios, que no nos abandonó, y al que veíamos en todas las actividades que era
necesario hacer“.
Más adelante, impulsa la asociación Emaús, que, en colaboración con el Proyecto
Hombre, iniciativa del recordado padre Benito (otro gran cristiano), se dedica a
ayudar a personas con problemas de drogodependencia. A lo largo de muchos años de
fructífera labor, lograron sacar de este oscuro pozo a un buen número de jóvenes de
Álora.
Por último, quiero citar la fundación de la asociación Jarifa, dedicada a la distribución
de alimentos entre personas necesitadas.
Fue un cristiano de constante vida sacramental y espiritual; un cristiano volcado en
los pobres, en los que sufren distintos tipos de pobreza. Llevó a cabo las palabras del
Maestro:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más
pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt, 25, 40).
