Grupos de Lectio Divina
LECTIO DIVINA
“Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero” (Salmo 118)
La Lectio divina es un método de oración que nace en los monasterios, y nos invita a escuchar la Palabra de Dios, a saborearla y dejar que cale en nuestro corazón para que sea nuestra guía.
No se necesitan conocimientos previos en Sagrada Escritura, tan sólo es necesario el deseo de reservarle un ratito al Señor, hacer silencio exterior e interior y decir de corazón como Samuel, “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1Sm 3,10).
En nuestra parroquia, tenemos dos grupos oración con el método de la Lectio divina, los jueves a las 20:30 y los viernes a las 10:00.
Tomamos un pasaje de la Sagrada Escritura, invocamos al Espíritu Santo para que nos ayude en los cuatro pasos de Lectio divina:
- Lectura creyente del texto: leemos individualmente, sin prisa, atentos a ¿qué dice el texto?, ¿quién interviene? ¿dónde están? ¿a quiénes va dirigido?,… Y compartimos con el grupo qué nos ha llamado la atención.
- Meditación: en silencio, volvemos a leer el texto y nos paramos en lo que toque nuestro corazón. ¿Qué me dice a mí el texto en este momento de vida?, ¿qué orientaciones encuentro para mi vida?, ¿qué motivos de esperanza me descubre?,… Y compartimos con el grupo lo que queramos
- Oración: después de la escucha y la meditación, volvemos al texto, y en silencio nos preguntamos, ¿qué le diría yo, al Señor? Y desde el corazón compartimos con el grupo si lo que nos nace es: alabarlo, darle gracias, pedirle perdón, hacerle una petición,… Y nos unimos en la oración.
- Contemplación: acogemos al Señor, con confianza, con la certeza de que nos hablará al corazón en cada acontecimiento de nuestra vida. Él es la luz del mundo, el camino, la verdad y la vida.
En nuestros encuentros, disfrutamos de la experiencia de compartir un ratito de oración. Es un auténtico regalo, un alimento para alma. “¿Acaso no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura? (Lc 24, 32). De todo corazón os animamos: “-Venid y ved. Fueron, vieron donde moraba y se quedaron con él” (Jn 1, 39)
