Matrimonio

¡Felicidades por tu compromiso! Tu decisión de recibir el sacramento del matrimonio es un signo maravilloso de esperanza y fuerza para la comunidad de fe de la Parroquia Ntra. Sra. de la Encarnación. Sin ninguna duda, tu futuro matrimonio se convertirá para nosotros en signo y símbolo del gran amor de Dios para la familia humana .

La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento (CEC 1660).

El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna (cf. Concilio de Trento: DS 1799). El matrimonio se funda en el consentimiento de los contrayentes, es decir, en la voluntad de darse mutua y definitivamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo. Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado público de vida en la Iglesia, la celebración del mismo se hace ordinariamente de modo público, en el marco de una celebración litúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles. La unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio. La poligamia es incompatible con la unidad del matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva la vida conyugal de su “don más excelente”, el hijo (GS 50,1). Contraer un nuevo matrimonio por parte de los divorciados mientras viven sus cónyuges legítimos contradice el plan y la ley de Dios enseñados por Cristo. Los que viven en esta situación no están separados de la Iglesia pero no pueden acceder a la comunión eucarística. Pueden vivir su vida cristiana sobre todo educando a sus hijos en la fe. El hogar cristiano es el lugar en que los hijos reciben el primer anuncio de la fe. Por eso la casa familiar es llamada justamente “Iglesia doméstica”, comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana. (CEC 1661-1666).

Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia […]Gran misterio es éste, lo digo con respecto a Cristo y la Iglesia

Ef 5, 25-32

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Preguntas frecuentes

¿Con cuanto tiempo de antelación debo reservar fecha para mi Boda?

Se suele agendar una reserva de boda con un año de antelación

¿Cuando viene bien hacer los cursos prematrimoniales?

La formación de novios para el matrimonio es bueno hacerla con tiempo, incluso antes de reservar fecha de boda. Esta formación no prescribe. Es el mejor punto de partida que os ayudará conocer aspectos muy importantes de vuestra relación y vida en común de cara a formar en su día la verdadera comunión de vida y amor que es el matrimonio.

¿Si mi pareja no está bautizad@ o pertenece a otra confesión cristina no católica, podemos contraer matrimonio por la Iglesia?

Sí, además no se exige el bautismo o la conversión al catolicismo, únicamente aceptar los principios y compromisos del matrimonio de acuerdo a las cautelas establecidas en el Derecho canónico.