Santuario Virgen de Flores
El Santuario de la Virgen de Flores es el principal centro de devoción mariana de Álora. Se encuentra a unos 2 km del casco urbano, en una colina con vistas privilegiadas al Valle del Guadalhorce.
Historia y Arquitectura
El santuario actual tiene su origen en el siglo XVI, aunque ha sido reformado en varias ocasiones. A finales de ese siglo, los franciscanos toman posesión del santuario y construyen un convento, permaneciendo en Álora hasta 1835. Durante su estancia, contribuyeron notablemente a la devoción y consolidación de la advocación de Santa María de Flores.
La Virgen de Flores se venera en el altar mayor, y en su camarín destaca la techumbre, realizada en una de las reformas del siglo XVIII. Además, en los altares del santuario se veneran las imágenes de San Francisco de Asís, la Virgen de la Paz y los titulares de la Cofradía de la Pollinica.
La imagen de la Virgen de Flores fue traída desde Sevilla por expreso deseo de la Reina Isabel la Católica. Su advocación se debe a los repobladores de Álora, que provenían de Encinasola, Huelva, donde también se veneraba a la Virgen de Flores como patrona.
Cada año, la imagen de la Virgen es trasladada desde el santuario a la parroquia Nuestra Señora de la Encarnación el último domingo de agosto, donde permanece hasta el domingo posterior al 8 de septiembre. Ese día, es trasladada en romería de regreso a su santuario, donde se venera durante todo el año y recibe la visita de miles de devotos que acuden a rendirle homenaje.
En el anexo del santuario se encuentra el Columbario de la Virgen de Flores, un espacio sagrado donde cada vez más perotes deciden depositar las cenizas de sus seres queridos, permaneciendo así junto a la patrona de Álora.
